Una anécdota conmovedora

La semana pasada estaba en el supermercado haciendo cola para pagar. Detrás de mí, había un joven con tres ramos de flores realmente preciosas. Eran las más caras y tenían una pinta impresionante. Mi carrito estaba lleno, así que le pregunté al joven: “¿Sólo llevas las flores?”. Él dijo: “Sí”. Yo le dije:” Puedes ir delante de mí. Que la celebración para la cual lleves estas flores no tenga que esperar”. Su cara brillaba al decir con una sonrisa cálida: “Son para mi madre. Cada semana compro ramos de flores y le hago un bouquet.” Llena de admiración le dije: “¡Qué bonito! Quieres y aprecias a tu madre.” La cajera estaba escuchando y le dijo: “Te veo por aquí con frecuencia”. Él le contestó: “Cada semana hago un bouquet con ramos de flores para mi madre”. La cajera hizo un comentario y él dijo: “Sólo tengo una madre y tengo que cuidarla”. El amor, la bondad y aprecio en su cara era conmovedor. Le rodeaba una luz especial. Y cuando ya se iba, se volvió y dijo con una sonrisa radiante: “Gracias. Te lo agradezco.”

Este encuentro tan bonito me hizo sentir realmente bien. Hay bondad en el mundo. Sólo tenemos que buscarla. Quería compartir con vosotros esta anécdota, porque alienta el corazón y hace que la vida sea más alegre. Estos momentos son como semillas que cultivamos para ser acciones de amor.

purple flowers

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