Contemplación

Deseos de salud y bienestar para todos

Guíate por tu corazón, no por el miedo.

Hace dos días salí a pasear por el bosque, como suelo ir cada día. Cuando llegué a un claro que deja ver un paisaje extenso, sin pensarlo me vi dirigiéndome hacía un lado que aún no conocía. Me sorprendió el cambio de vista. Se veía un pueblo cercano. Esto movió algo en mí. Busqué el punto que me gustaba más y me senté sobre la hierba. Contemplaba esta escena con una gran tranquilidad y paz. La mente buscó en la memoria la historia de mi vida. La veía pasar delante de mí como una película, sin apartar la vista y atención al panorama que tenía delante. Fue enriquecedor ver y apreciar los años vividos. Me sobrecogía lo ocurrido en algunos de ellos. Lo de otros, me hacía sonreír. También los había tristes y dolorosos. Y, en todos, siempre estaba y está el permanente aprender. Estaba contenta de lo que había visto. Había sido ameno verlo así, contemplándolo sin juicios ni pesares. Las voces de unos niños me hicieron ver que era tarde y tenía que volver.

Este es un buen ejercicio para ver lo que hemos hecho, curar heridas que hayamos tenido en el camino y aprender de ellas. Si las hay que aún sangren, es un buen momento para darles atención y amor. Si eso no fuera suficiente, busca ayuda.

Guíate por tu corazón, no por el miedo.

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