La soledad

La soledad es compleja y cada persona la siente desde el estado mental en que se encuentre. Por eso, no es fácil hablar de ella como si supiéramos de lo que hablamos, ya que cada uno de nosotros la percibe de acuerdo a donde nos encontremos en cada momento de nuestra vida.

La soledad puede ser física, emocional o espiritual. Se puede pensar que el vivir solo es sentirse solo y no es necesariamente así. Sí, puede haber mucha gente que sienta esa soledad. Sin embargo, hay otra soledad que se siente cuando se está rodeado de otras personas, cuando nos sentimos solos aunque haya familia, amigos y compañeros. Pero nadie es capaz de llenar el vacío que se puede llevar dentro. Es una sensación difícil de explicar a la gente, porque no lo entenderían. Nos caería una lluvia de preguntas para las que no tendríamos respuestas y nos harían sentir peor. Esta es una de las razones por las que muchos llevan su soledad en silencio. No saben como expresarla. Desde su punto de vista nadie les entiende. Ni ellos entienden esa sensación de ausencia en lo más profundo de ellos mismos. Esa soledad profunda despierta una sed de querer saber más, de llegar más lejos, de entrar en lo desconocido. Para algunos es fácil, pero para otros les para el miedo.

Se podría hablar mucho sobre la soledad, pero limitémonos a decir que los que viven solos no son los que más sienten soledad. Están aquellos que viven con su familia y que tienen todas sus necesidades cubiertas; y aún así llevan el peso de esa soledad de la que no pueden hablar porque nadie les creería. Por eso mismo, el vacío interno que sienten es profundo y no encuentran la salida. Aquí es donde tenemos que parar y reflexionar. ¿Sabemos quién somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué vinimos a hacer? Estas son preguntas clave para empezar a entender esa gran soledad.

Recordemos que cuando nos sentimos solos es porque no sabemos o ignoramos que tenemos ese otro “yo” que está con nosotros todo el tiempo y sentimos la separación.