Una amiga me pidió de escribir un blog sobre las percepciones que tenemos sobre los otros, por las cuales tendemos a juzgarles. Esto me hizo pensar en el dicho: “todo es del color con el que lo miras”. ¡Qué sabios son los dichos antiguos!

¿Cuántas veces te ha pasado de no entender lo que hace la gente en tu entorno? Puede ser un familiar, amigo, vecino, compañero, cualquiera que creías conocer y de pronto hace o dice algo que te sorprende. No entra dentro de lo que creías y pensabas de esa persona. El juicio, sin darte cuenta, empieza a jugar con tu mente, y ésta se deja llevar fácilmente.

Todos nos devuelven aquello que percibimos de ellos. Todas son percepciones nuestras. Todo es nuestra creación. Parece imposible, ¿verdad? Sin embargo, eso es lo que es. Si piensas que una persona es mala, solo vas a ver cosas malas en ella, pero si piensas que es buena solo vas a ver lo bueno de ella. Nuestra percepción nos hace creer cosas que no son. Sin embargo, para nosotros lo son. Valdría la pena hacer una pequeña reflexión. Nuestro pensamiento es creación. Pensamos, sentimos y actuamos. Entonces, nuestra percepción viene directamente de nuestro pensamiento y la ponemos en todo lo que hacemos en la vida. Las percepciones vienen de como vemos la vida en nuestro interior.

Todos somos espejos unos de otros. Vemos en los otros lo que llevamos dentro, pero no queremos aceptarlo. Cuando ves en otra persona algo que no te gusta pregúntate: “¿Dónde tengo yo eso escondido en mí?” Búscalo y lo encontrarás. Límpialo y eso ya no te molestará más, lo veas las veces que lo veas. De la misma manera hacemos con las sorpresas que nos puedan dar aquellos que creemos conocer bien. Vuelve a buscar en ti. Somos fractales de un todo que nos envuelve a todos. No creamos ser mejores ni perores, somos lo que somos y hacemos aquello que escogimos hacer antes de llegar al planeta.

Los otros son lo que son y hacen lo que escogieron hacer en este viaje al planeta. Ahora, está en nosotros discernir y despertar a una nueva humanidad, dejando atrás todo aquello que ya no encaja en nuestra vida. Estos días cercanos al gran eclipse son muy apropiados para enfrentar las oscuridades en nuestra vida, aceptarlas con compasión y soltarlas con amor y así liberarnos para poder fluir guiados con un corazón limpio que nos une a todos. Observarse en un punto visible inmóvil desde el cual todas las perspectivas pueden reunirse sin confundirse, sería encontrarse a uno mismo en neutralidad.

Yo soy la fuerza de la vida y tú también.

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