En mi último post dije que escribiría sobre el acto de escuchar. Voy a decir algunas cosas de las muchas que se podrían decir.
Saber escuchar tiene un valor poco apreciado. Si sabemos escuchar oímos aquello que es relevante. Hay menos malentendidos. Ganamos tiempo, porque no nos quedamos a medias de lo que escuchábamos sin oírlo. La otra cara de esto es que los que deben escuchar no paran de hablar y así haciendo que la conversación no tenga sentido.
Cuando escuchas a alguien, ¿estás al cien por cien escuchando o estás pensando en lo que vas a contestar, lo que vas a hacer después, lo que te dijo alguien, en lo que oyes o ves en ese momento? ¿Hay otras distracciones? Cuando te cuentan algo triste o problemático, ¿interrumpes todo el tiempo con tus comentarios de casos parecidos que conoces o dándole consejos? ¿Te distraes en tu mundo hasta que termine de hablar? ¿Te enfadas o irritas?
Cuando tú quieres ser escuchado, ¿te molesta si el que te escucha hace todas esas cosas o alguna de ellas? ¿Cómo te sientes cuando no te escuchan de corazón, cuando te interrumpen para dar su opinión, para aconsejarte? ¡Ah! Y, ¿para compararte con otras personas que dicen pasar por lo mismo?
Si no escuchas al cien por cien, no respetas a la persona que te habla. Si no escuchas al cien por cien cuando estás en cualquier situación de la vida siempre te vas a quedar corto de lo que aprendiste, recibiste, aprovechaste. No te sientas el único, hay mucha gente que se suma. Pero, tú puedes hacer la diferencia.
Para saber escuchar bien, hay que empezar por escucharse a sí mismo. Escúchate cuando hablas con la gente. ¿Qué dices? ¿Cómo lo dices? ¿Qué entonación usas? ¿Qué sientes al decirlo? Es muy valioso ser consciente de eso. Aquello que encuentres y consideres que necesita pulir, hazlo lo antes posible. También, escúchate cuando te hablas a ti mismo. Estate al tanto de los pensamientos que tienes. Busca la razón de tenerlos, pues hay muchos que no son tuyos, aunque parezca que lo son. Haz limpieza de pensamientos.
Yo soy la fuerza de la vida y tú también.
